Columna de opinión: Nicole Aravena Isla.

El parque Nahuelbuta es una de las reservas más destacadas por su importante conservación de araucarias o pewén, una especie que desde 1990 ha sido protegida y declarada como monumento natural del país, la cual lamentablemente se encuentra en peligro de extinción.

 

Araucarias de la cordillera de Nahuelbuta Araukoindomito

Este resguardo queda a cargo de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), quien tiene como misión contribuir al manejo sustentable de los bosques nativos y plantaciones forestales mediante el fomento y la conservación de los recursos vegetacionales, cumpliendo así con el cuidado del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas, siendo el exclusivo agente fiscalizador de la legislación forestal- ambiental del país. 

Sin embargo, según el medio de comunicación El Mostrador, brigadistas contra incendios forestales de esta institución habrían cortado en el mes de enero 40 araucarias del Parque Nacional Nahuelbuta, lo cual nos hace cuestionar ¿Qué tan efectiva es la protección a nuestros parques si quienes tienen la función de preservalo lo destruyen?

Es necesario en este sentido replantearse quienes son las instituciones fiscalizadoras de nuestro medio ambiente y por qué leyes se rigen, como es el caso del decreto ley 701 de 1974, el cual se estableció durante el regimen militar con la intención de bonificar a cambio del fomento de plantaciones forestales, por el motivo de este la Conaf ha recibido dineros desde el respectivo año hasta el 2012, fecha en el que este decreto se derogó.

No obstante, según la Ley de Transparecia en una actualización del año 2016, Conaf hasta esa fecha siguió recibiendo bonificaciones por este decreto que ya no está en ejercicio, al menos legalmente.

Debido a hechos como los mencionados anteriormente surge la demanda de dar el espacio a cuestionar y reflexionar sobre la gestión y la responsabilidad de las instituciones y del Estado en materia medioambiental, ya que vacíos legales como estos son los que permiten que santuarios y parques nacionales se vean afectados por el accionar humano.

Por el momento, la Dirección Ejecutiva de Conaf no ha dado declaraciones sobre esta tala de araucarias ni ha realizado las autodenuncias correspondientes en el Juzgado de Policía Local de Angol, ni tampoco ante el Consejo de Defensa del Estado, en consideración al daño ambiental ocasionado por la misma institución. 

Araucarias de Caramavida nahuelbuta Araukoindomito

Fotografia: Alvaro Gallegos, Quebrada de Caramavida

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